A comienzos de la segunda década, la lucha mediática por
el segmento ultraconservador era despiadada.
Radios, diarios, digitales y tedetes luchaban encarnizadamente
por un mercado que amenzaba con desaparecer, engullido por
el sumidero de la historia.
_ El nicho del franquismo residual me pertenece, bola de sebo.
Atrévete a meter ahí sus sucias manos y te haré un segundo agujero
en tu asqueroso culo - amenazó Kane-.
_ Mide tus palabras, - rezongó el facha -.
_ Mira como tiemblo, - se rió el gordo -.
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